Un compositor donostiarra: Usandizaga

          

Joshemari Usandizaga

  En la Plaza de Guipúzcoa -uno de los rincones que más me gustan de San Sebastián-  hay una escultura en homenaje a Joshe Mari Usandizaga.

         Muchos donostiarras pasarán por delante sin saber quién fue.

         Para mí es un recuerdo de mi primera infancia.

         En aquella época fue un músico muy representativo. Yo no tenía edad para valorar mucho. Recuerdo que Ana Mari Usandizaga -la hermana pequeña del artista- venía conmigo a la catequesis de las Reparadoras. Ella era un poco mayor. Si yo tenía nueve años, ella andaba alrededor de los doce.

         Usandizaga murió muy joven. Estaba muy enfermo y en la ciudad todo el mundo vivía pendiente de la situación. Murió el cinco de octubre de 1915. El duelo fue general. Multitudes habían acompañado con velas al sacerdote que le llevó los Sacramentos. En aquella época era costumbre.

         Con mis nueve años participé en el acontecimiento.

         Fui por mi cuenta, acompañada por María Domínguez, que trabajaba en casa, para ocuparse de mis hermanas.

         La familia Usandizaga vivía en  Garibay 6;  en el portal colocaron un libro de firmas, encabezado por la firma del Rey y autoridades. Me hacía ilusión dejar mi nombre y me tuvieron que aupar porque siempre he sido bajita.

         Después nos fuimos las dos a seguir el entierro de Usandizaga. Emocionante. A lo largo del recorrido se iban interpretando fragmentos de su música; recuerdo el Mendi-Mendiyan. En mi imaginación infantil se grabaron todas aquella escenas.

         A los pocos días, me encontré en las Reparadoras con Ana Mari Usandizaga, totalmente enlutada, al estilo de la época. Se estaba poniendo el abrigo y cuando me vio, me dio un beso y me dijo: “Ana Mari muchas gracias por tu firma”.

Cuando se lo conté a mis padres se quedaron perplejos. A  mí ahora  me choca hasta que las hubiera tenido en su poder.

Al conmemorarse el centenario de su nacimiento -en 1987- leí todo lo que publicó “El Diario Vasco”; entre otras cosas que su hermana Ana Mary tenía un pequeño museo Usandizaga en su casa, en la calle Peñaflorida. Le escribí  una carta diciendo: “He leído todo lo de tu hermano, soy verdadera entusiasta. Aunque ahora, por desgracia, sólo recuerdo su busto, en uno de los rincones más románticos de San Sebastián. Te recuerdo mucho. Yo creo que seré de las pocas personas que viven todavía y recuerdan su entierro. Haber escuchado el Mendi-Mendiyan, aunque era muy niña, me dejó emocionada.

Recibí una contestación que conservo: “Querida Ana Mary: Me resulta verdaderamente imposible contestar a una carta tan simpática y llena de recuerdos como la que me has escrito, con motivo del nacimiento de mi hermano José María (centenario).

Muchas gracias por tu recuerdo, que tiene más mérito, pues hace mucho que no sabía nada de ti. Te envía un fuerte abrazo de agradecimiento a todo lo que me dices y recuerdas de nuestros lejanos tiempos de “Juventud”. Una vez más muchas gracias con un abrazo Ana María Usandizaga”. 

Plaza de Guipúzcoa: monumento a Usandizaga

El busto de la Plaza de Guipúzcoa está hecho por José Llimona, un escultor catalán. Usandizaga parece un atleta, aunque en realidad era frágil por su débil salud, pero se resalta la fuerza de su música.  Junto a él una mujer llora, siempre he interpretado que es la provincia de Guipúzcoa llorando su muerte.

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2 comentarios en “Un compositor donostiarra: Usandizaga

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