Los Xey

xey2Los XEY sembraron memorias donostiarras. Yo los tengo en el recuerdo y en grabaciones vintage.  Sus canciones son alegres, con ritmos que en su época fueron modernos.

         Su historia la recoge perfectamente José Luis Ansorena y la puedes leer en este link. Viajaron por Estados Unidos y sudamérica. En Cuba  incorporaron preciosas habaneras a su repertorio. Así lo evoca la prensa donostiarra, pasados los años.

En EAJ8 Radio San Sebastián los Xey estaban entre los protagonistas. Sus voces eran familiares. Todos conocíamos “El buen menú” que despertaba el apetito. Un menú muy bien elaborado y de alta gama. También eran populares y famosos el ¡Oh Pepita! y “La Rana”, un trabalenguas que a los niños nos gustaba cantar. Los Xey cantaron canciones de muchas regiones de España, además de los ritmos sudmaricanos que dominaban.

¡Bonito recuerdo que ellos sembraron cantando¿

Aquí va “Aldeanos”, una jota muy vasca y otras…

¡Cumplido!

No pensaba escribir más. Pero me ha animado el comentario desde California de  Paloma Mansfield, que no falla:

“Enhorabuena por conservar viva la amistad sacudiendo perecitis y dispuestas a seguirse queriendo y a seguir compartiendo principios desde la juventud.
Cuéntanos como lo pasasteis, vuestro almuerzo, vuestro paseo por la ciudad preciosísima y querida…”

No cuento exactamente lo que ella pregunta, pero sí mi reflexión para que llegue a todas mis compañeras de colegio:

ENCUENTRO 2016

laperlarHa sido un acierto, reanudar la amistad una vez culminadas unas cuántas décadas de la vida. Ha pasado el tiempo del mucho hacer y pasamos a la etapa del ser en verdad sin apariencias, ni  miradas críticas o curiosas.
Lo que importa es la realidad vivida,  marcada por la erosión del tiempo, con sus secuencias dulces y el inevitable sufrir. Sabemos que es así, no hace falta decirlo.
Hablamos de lo menudo, de diarios quehaceres, de compañía y soledad, de un dolor propio o cercano y de actuales proyectos porque vivir es construir.
La plenitud vital ha dado paso a una forma distinta, más tierna y comprensiva en la que alternan silencios, palabras, esperas y despedidas. Sonrisas, muchas sonrisas, son belleza que perdura.
Frente a lo ya vivido, contemplamos el hoy de nuestras vidas plasmado en hijos y nietos. Y vemos que en nuestro haber sigue existiendo ilusión, asombro y esperanza. Hay mucho que transmitir.
Es la fe ingenua y genuina, colmada de amor, que compartimos felices en la infancia. Pocos o muchos años, somos las mismas.
La Concha desde La Perla , escenario único.
Por favor, hay que volver.

 

Octubre

Octubre es el único mes de 2015 en que no he publicado entrada. Así que ahora mismo lo hago de forma retrospectiva, porque el blog permite toda mejora.

Foto de armonía. Tardes más cortas, un sol tímido pero real. Azul marino en la tierra y en el cielo.

Preciosas tardes de octubre…

¡Así de bonito está San Sebastián en octubre! Cuandoel veraneo acaba y nos vamos quedando solos
¡Así de bonito está San Sebastián en octubre! Cuando el veraneo acaba y nos vamos quedando solos

 

 

Hoy, tres de mayo

Foto que me parece intemporal
Foto que me parece intemporal

Hoy, 3 de mayo de 2014, hace diez años que nos dejó mi madre. Pero no nos ha dejado porque su lugar sigue intacto, sin que lo ocupe nadie. Está entre nosotros en cada momento, en los importantes y en nuestro andar diario. Ella permanece siempre. Tal vez esto define a las madres: siempre están; no fallan, consiguiendo lo imposible para todo el entramado familiar. Y cerca de Dios consiguen más.

Le dediqué dos versos. Pensaba publicar uno en el blog, pero después de leerlos me decido por los dos.  El primero se lo escribí en vida y le gustó. El segundo después de su muerte.

MI MADRE

Madre siempre estás
y espero tu palabra,
referencia segura
de la verdad sin tacha.

Sigues siendo savia
que alumbra nueva vida,
continua permanencia
en resistencia activa.

Fragilidad gigante.
El tiempo no ha agotado tu temple,
ni la chispa de ingenio perenne.
Ternura singular, solicitud constante.

Retengo la cadencia sonora
del tono de tu voz, armonía vivida,
que ha puesto el fundamento
y la raíz de mi vida.

30-VIII-97

MADRE, TÚ SOLA

Madre, me faltas.
Tú sola lo eras todo
en el hondón familiar.
Sin ver nos iluminabas.
Sin oír nos escuchabas.
Y tu voz cantaba al alma
la canción inesperada.

Tú sola, la referencia,
la clara seguridad.
Tú sola la permanencia
en el compás de la espera,
adivinando los sueños
de quien volvía a tu hogar.

Tu inteligencia brillaba,
pero más tu gran bondad,
¡qué grande suma escondías,
tras tu genio singular!
Tú sola permanecías,
con tu ser y tu verdad,
con la riqueza creciente
envuelta en debilidad.

Si dejas herencia, madre,
déjanos tu corazón,
tus palabras verdaderas,
tu sentida obstinación,
por querer querer de veras,
entregando el mejor don,
hecho de fe y de silencio
a solas en tu oración.

Madre, tú sola me faltas, pero te tengo.
Tu vida persiste,
su huella no se borra.
el manantial no se seca,
porque salta hasta alcanzar
la plenitud de lo eterno.
Maite
15-V-04

 

 

El arte de cuidar: Matilde Echave

Diapositiva35

He leído la reseña de un libro: “El arte de cuidar”, el autor es Domingo Moratalla. Lo tengo entre los muchos posibles a leer. Pensándolo bien el arte de cuidar lo he visto en la realidad de mi vida y una persona que me salta a la vista es Matilde. En la entrada anterior del blg he hablado de su hermano, Txikito de Artadi, pero en mi casa la protagonista siempre fue Matilde. Empezó a trabajar muy jovencita en casa de mi abuela, cuando mi madre estaba soltera. Y al morir mi abuela, se vino con nosotros y con nosotros vivió años y años. Fue la mejor herencia que recibió mi madre. A mí, de pequeña, me parecía imposible que en algún momento de mi vida no estuviera Matilde.

         Ella vivía feliz con su trabajo; no podía hacerlo mejor. A su paso la casa brillaba, la ropa se esponjaba, nuestros vestidos siempre parecían nuevos.  Era fuerte y tenaz en su empeño, sin dejar de divertirse los domingos: “En Prínsipe Saboya hemos estado…”, una sala de bailoteo de aquellos años, donde se encontraba con toda su gente. Pero Matilde era más bien callada, su expresión era el trabajo, el estar a lo que hiciera falta. Sobriedad del modo vasco, sin perder nunca el acento familiar de la tierra.

         La vi un poco antes de morir. Estaba al buen cuidado de sus sobrinos que la querían muchísimo. Cuando nos dejó, al hilo del recuerdo, le dediqué una poesía. A mi madre le gustó. Siento no tener fotos de ella, pero creo que la retrato un poco.

A MATILDE

Aromas de caserío

brío de pelotaris,

es la esencia viva

de San Miguel de Artadi.

Tu marcha ha sido suave,

una ingenua luz en tu mirada,

me ha dejado el recuerdo silencioso

de tardes en delicia acompañada.

Tu voz de acentos entrañables,

con su ritmo tierno y permanente,

hacía aparecer entre nosotros

el sentir sincero de tu gente.

Tus manos entornaban las persianas,

en tus manos crecían los geranios,

y tus manos extendían día a día

el mantel del milagro cotidiano

Sin saberlo hiciste poesía,

claro brillo de espejos encerados

construiste hogar, no lo sabías,

pero en ti se forjaron otras vidas.

Aromas de caserío,

brío de pelotaris

es la esencia viva

de San Miguel de Artadi.

De Maite para Matilde

10-II-98

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TXIKITO DE ARTADI: las manos de un pelotari.

Vista parcial de Zumaia con San Miguel de Artadi delante desde el monte Indamendi.
Fotografía: Vista parcial de Zumaia con San Miguel de Artadi delante desde el monte Indamendi.

Mi hermana Myriam me anima a ver un partido de pelota vasca. Lo transmiten los sabados por la tarde en TV.   Me sorprende ver que hay muchos y muy buenos seguidores, de este deporte que formó parte de mi infancia y por eso lo traigo a las memorias donostiarras.

En mi casa trabajaba Matilde Echave, toda una señora, por su porte, por su trabajo, por su saber estar, por contribuir de forma decisiva a la armonía familiar.

Matilde era natural de Zumaya, donde se encuentra San Miguel de Artadi, un preciosísimo rincón guipuzcoano, en el que estaba su caserío, y donde se criaron y vivieron toda una saga de auténticos pelotaris, con el apellido Echave.

Así dice una enciclopedia vasca acerca de esta familia que sin darse importancia llevaron por el mundo el nombre de su tierra , multiplicando el apellido Echave por todos los frontones del mundo:

“Célebre dinastía pelotística. Los “Echaves” proceden de un barrio de Zumaya denominado San Miguel de Artadi, donde nacieron los hermanos Romualdo, Bibiano, Francisco, Estanislao y Carmelo, más una hermana. De estos cinco varones, tres se dedicaron al juego de la pelota a mano, que se llamaron: Francisco, “Echave I”. Estanislao, “Echave II”. Carmelo, “Echave III”. De la hermana de los citados son hijos: Juan Arteche, “Echave IV”, y Romualdo Arteche, “Arteche I”. José Echave, “Echave V”, es hijo de Bibiano. Romualdo Echave, “Echave VI” es hijo de Estanislao. Luis Echave, “Echave VII”, es hijo de Francisco. Estanislao Echave, “Echave VIII”, es hijo de Francisco. Bibiano Echave, “Echave IX”, es hijo de Estanislao. Estanislao Echave, “Txiquito de Artadi”, es hijo de Romualdo”.

Los pelotaris Mendieta y Chiquito de Artadi (Estanislao Echave) en el frontón Astelena de Eibar. Año 1948
Foto: Los pelotaris Mendieta y Chiquito de Artadi (Estanislao Echave) en el frontón Astelena de Eibar. Año 1948

Yo conocí, sobre todo, a este último de la saga, Txiquito de Artadi, hermano de Matilde.  Pero Estanis no era chiquito. Era un muchacho bien plantado, que jugaba de forma noble, sin grandes alardes competitivos, aunque ponía fuerza   y  conseguía ganar. Estanis era el orgullo y la debilidad de su hermana, que con su habitual concisión nos anunciaba: “viene Estanis”. A mí me encantaba verle, orgullosa también de tener un campeón en casa. Invariablemente le decía: “Estanis, enséñame manos”, porque si ellos hablaban así, yo también me unía a ese decir tan vasco. Las manos de Estanis para mí eran como un mapa mundi y me llenaban de asombro, ¡cómo podían ser tan grandes!. Así eran aquellos muchachos,  vascos de pura cepa, con un corazón más grande que sus manos luchadoras.

Armonía

Naútico1Club Naútico de San Sebastián

 

Juan Carlos Alessandretti es un seguidor del blog. Tiene raíces donostiarras y vive en Argentina.

         Recientemente ha viajado a San Sebastián con su esposa y tuvieron el gran detalle de invitarme a un café. Tuve que decirles que estoy afincada en Valladolid.

         Pero hizo una bonita crónica del viaje, que me fue enviando paso a paso: lo nuevo y lo viejo, los tradicionales comercios que se mantienen y los desaparecidos.

         Me llamó la atención uno de sus comentarios que transcribo:

“¿Te has fijado?  el edificio del Club Náutico, objetivamente pequeño, irrelevante, en otra ciudad …  pero aquí en esta escenografía donostiarra encaja a la perfección, dando armonía al conjunto”.

Efectivamente, el arte de los arquitectos es crear para lugares definidos. El edificio se convierte en   canto al paisaje. Y eso ocurre con el Naútico: encaja perfectamente con el entorno.

          San Sebastián tiene encanto, no sólo por su bahía, sino por sus rincones, plazas, edificios, paseos.

          Y me acordé de una poesía que compuse ya hace unos años y que hoy traigo al blog:

SAN SEBASTIAN

¿Porqué su amor levanta

los vuelos de mi alma?

¿Por qué siento tan fuerte

su memoria pasada?

¿Por qué la tierra clama

tan altas resonancias?

Aprendí ternura

en sus dulces montañas,

de perfiles agrestes,

siempre cercanas.

El mar dejó una huella,

mi pleamar amada.

El murmullo de lluvia

es canto de mi alma.

Me rodeó belleza,

luz que no engaña,

en los tonos velados

de la bahía alada.

Sus gentes son las mías,

parcas en palabras,

fuertes en sentimientos,

de genuina entraña.

Es la medida exacta

de la armonía urbana,

en calles, avenidas

y en sosegadas plazas.

31-VIII-97

Armonioso Paseo de Francia
Armonioso Paseo de Francia