Ondarreta

PlayaMercedes

La Playa de la Concha es la emblemática en San Sebastián. La que da forma a la bahía; la admirada.
Sin embargo, una vez pasado el túnel que cierra el paseo hay otro maravilloso espacio que se abre a la Playa de Ondarreta, menos popular y, tal vez por eso, desde su descubrimiento tuvo un tono social diferente. Hay cosas inexplicables porque los espacios están abiertos a todos.

Mi madre contaba así cómo apareció Ondarreta en la vida donostiarra:

-En Ondarreta no había nada. De repente dijeron que iban a poner toldos. Mis amigas Berriatúa y yo cogimos uno y estábamos encantadas. Fuimos de las primeras en ir a Ondarreta. Allí ya no había las antiguas casetas en forma de carromato; tenía un aire nuevo, más moderno.
El que estaba allí siempre era Romanones, Jefe de Gobierno; iba acompañado de políticos y hacían como una rotonda donde trataban sus asuntos. En pleno verano Romanones llevaba siempre una capa gorda, se conoce que tendría frío en los huesos… Se sentaban en sillas en círculo… Fue el primero que usó Ondarreta para estar de conversación. Nada de deporte.
Después fue la playa que se puso de moda.

Yo tengo otros recuerdos. En los años cincuenta Ondarreta tuvo mucha vida. Es la playa de mi niñez y adolescencia. Entre las fotos familiares he encontrado ésta en la que estoy con mi querida prima Mercedes. Yo podría tener doce años y Mercedes siete. Las dos cumplíamos años en el mes de agosto.
La sacó mi padre cuando ya nos venía a buscar. Estamos vestidas para marchar y en el fondo se ven las sillas recogidas. Nos gustaba la playa y a la vez nos cansaba. A esa hora ya queríamos volver a casa, comer y empezar la vida de la tarde. En aquella época la playa sólo era mañanera. Por las tardes hacíamos preciosas excursiones en plan campestre. Mucha vida familiar compartiendo todo porque todos teníamos nuestro espacio, la cabida que da el cariño.

 

Desde la salida del tunel de Ondarreta se ve así Sa
Desde la salida del tunel de Ondarreta se ve así San Sebastián