Primera Comunión

No tengo fotos centenarias. La mía de 6 de mayo de 1948
No tengo fotos centenarias. La mía de 6 de mayo de 1948

Mis padres hicieron la Primera Comunión el 1 de mayo de 1913. Se han cumplido 100 años. Mi padre en León y mi madre en la Iglesia de las Reparadoras de San Sebastián, en la calle Easo, después de recibir una cuidadísima catequesis que ella recordaba muy bien.

         La coincidencia de fechas fue porque durante mucho tiempo fue tradición, en todas las ciudades de España,  que los niños hiciesen la Primera Comunión el día de la Ascensión.

         Los dos tenían 7 años. Mi madre recién cumplidos y a mi padre le faltaban un par de meses para cumplir los 8. Fue el Papa San Pío X el que, por aquellos años había adelantado la edad de la Primera Comunión de los niños.

        6Mayo48 No tengo fotos de esa fecha centenaria. En cambio tengo alguna foto de mi Primera Comunión, el 6 de mayo de 1948, también día de la Ascensión, en el Colegio del Sagrado Corazón de san Sebastián. Yo tenía 6 años, así que también me favoreció el feliz decreto de San Pío X. Me encanta esta foto familiar, muy de la época, en la que estamos toda la familia riendo y sonriendo. Mi padre orgulloso de sus niñas. Mi madre mantenía en las fiestas el luto por mi hermana Ana Mari que había muerto a los nueve años en 1944 y se ponía siempre un broche/medallón con la foto de la niña.

El grupo de niños
El grupo de niños

Barandilla de la Concha: 100 años

           

         Si hay algo emblemático en San Sebastián es la barandilla de La Concha. La diseñó Juan Rafael Alday  y se estrenó en la década de los años 10 del pasado siglo. En 1916 se cumplirán los 100 años de su inauguración oficial por el Rey Alfonso XIII. La anterior barandilla se colocó en las orillas del río Urumea y tienen también un bonito estilo.

            Alday merece un monumento en la ciudad o una calle dedicada a su nombre. Que yo sepa se ha mantenido en un discreto silencio. Pocos saben el nombre de este singular artista.

            En la foto aparece mi padre. Gregorio del Riego Jove. Un nombre que derrocha asturianía. Nació en León, de padres asturianos. Su padre Ramón del Riego, Ingeniero de Montes, procedía de  Tuña,   y su madre Visitación Jove de Gijón.

            Y asturiana se consideró siempre la familia de mi padre. En una casa solariega del Concejo de Grado -La Campona- pasamos veranos familiares de la infancia, muchos primos, en torno a la figura señorial y entrañable de la Abuela asturiana.

            Me gusta ver a mi padre frente a la barandilla de la Concha. San Sebastián fue  escenario de parte importante de su vida;ejerció su trabajo de Ingeniero de Montes, en el distrito forestal del país vasco. Amó esta tierra y disfrutó con su alegría de vivir.

            Esta foto recoge mucho más de lo que yo puedo decir. Hay una simbiosis entre las ciudades y sus gentes y queda constancia de un momento que realmente así fue.   

Primer centenario 1813-1913

 

Antiguo monumento del centenario

La ciudad de San Sebastián quedó marcada por el gran incendio del año 1813. Fue el día 31 de agosto y por eso hay una calle con ese nombre. Lo que parecía una gran liberación del dominio francés en plena guerra de la Independencia, se convirtió en masacre para la ciudad. Los ingleses, nuestros aliados, se volvieron contra la ciudad de forma impensable. Después de sembrar el terror en la población civil, un gran incendio destruyó la ciudad.

 ¿Motivos?, como siempre los despropósitos de una guerra. Se ha interpretado de distintas formas, pero nadie puede razonar la terrible sinrazón. Se ha dicho que no convenía a los ingleses la vecindad marítima de los vascos… Es muy difícil interpretar la historia y saber qué intereses guían las acciones humanas en momentos de tanta inestabilidad y sufrimiento.

 Sin embargo, aquella tragedia consolidó el sentimiento ciudadano. En Zubieta, localidad muy cercana, se reunieron vecinos de la ciudad, que andaban desparramados por pueblos guipuzcoanos, y acordaron la reconstrucción de San Sebastián. Por eso hay también una calle Zubieta.

 Si cuento estos acontecimientos es porque en mi infancia se vivió muy festivamente el “Centenario del incendio”, ya con la ciudad reconstruida al cien por cien.

 Rememorando el pacto de Zubieta en Alderdi-eder se levantó un monumento. Lo recuerdo: era muy alto y culminaba en un pájaro con alas desplegadas. Aparecía la figura de la Reina Cristina. A mí -con mis siete años- me pareció preciosísimo, como de cuento; no me cansaba de verlo. Pero los donostiarras somos celosos y muy críticos con todo lo que concierne a la ciudad. El monumento no gustó. Las críticas arrecieron hasta que desapareció. Se aprovecharon algunas figuras como la de la Reina Cristina que culmina la Plaza del Centenario. Allí fue donde quedó memoria del resurgir moderno de la ciudad.

En este siglo XXI vamos los donostiarras hacia el segundo Centenario, conmemoración que nos recordará aquel histórico momento. 

 

Plaza del centenario: Reina Cristina