Pequeño comercio

El nuevo libros sobre pastelerías
El nuevo libros sobre pastelerías

La publicación virtual tiene el aliciente de convertirse en real. Hace unos días recibí un correo electrónico de Juan José Fernández y Lola Horcajo. Junto con Carlos Blasco son autores de publicaciones sobre la pequeña historia de los comercios donostiarras. Temática que, de manera tangencial, incide en Memorias Donostiarras. Al hilo de los recuerdos han ido apareciendo escenarios del pequeño comercio de la primera mitad del siglo XX.

         Por nombrar algunos, en este blog han salido la pastelería Mallorquina, situada en el mismo portal donde nació mi madre –Camino 7-  y que tuvo el bonito detalle de regalar la tarta del día del bautizo.

         Sale también el comercio fotográfico de Willy Koch. La librería Baroja, la emblemática Cafetería Gaviria, Vidaurre, cercana a la Joyería Casa Astraín…

         La vida de una ciudad está unida a los comercios que alegran las calles, ¿quién no recuerda el negrito de la Casa del Café?, felizmente trasladado de la calle Garibay a la calle Churruca. ¿O no se ha comprado  unos zapatos de lluvia o de colegio en Muro? Las gabardinas del Búfalo, que tuvo uno de los primeros anuncios luminosos. Habría que nombrar muchísimos comercios que irán saliendo  en otras entradas.

         Ya he hablado por teléfono con mis nuevos amigos y os dejo con su página web, donde lo cuentan muy bien y nos muestran un extenso elenco de comercios:

 www.comerciosdonostiarras.com

  Aunque lo verdaderamente interesante será gozar con los libros que van publicando.

          En todas las ciudades de España con el paso de los años se van cerrando estos comercios tan unidos a la vida de la ciudad. Como consecuencia de la crisis actual el fenómeno se va extendiendo y en algunos escaparates he leído un mensaje muy certero:

 “Sin el pequeño comercio la ciudad se apaga”.

 Es cierto. Las grandes superficies y almacenes juegan un papel importante, pero lo que da luz e incide en la vida es el trato deferente comerciante/cliente: El que envuelve el paquete para regalo. El que aconseja la compra adecuada. El que “pierde tiempo” con nuestra indecisión y nos convence con honradez y talento.   Y, sobre todo, los escaparates con luminosidad y buen gusto. Ese buen gusto ha definido siempre al comercio donostiarra.