El Titánic de mi infancia

La tragedia del Titánic la vivió el mundo entero. Yo tuve mi propio Titánic, una tragedia que marcó mi infancia y de la que se ha hablado poco. El hundimiento del navío español “Príncipe de Asturias”

         En esos años yo escribía un diario en un cuaderno que se ha conservado y dejé constancia tal como lo viví en el momento. Una crónica infantil que ahora tiene el valor del tiempo.

 10 DE OCTUBRE 1917

         “Ayer mi prima Malencho entró en el colegio. Todos los amigos que tengo más íntimos se van.

         Antes yo tenía, -hará unos años-, unos amigos, el mayor tenía 7 años se llamaba Manolo. Eran 4 y vivían en el 2º piso de casa. A los 2 años de haberlos conocido se fueron a América, los niños se llamaban Manuel, Mª Luisa, Asun y Carmenchu. Yo los quería muchísimo. Muchos días ellos subían a casa a las 8 de la mañana y se estaban hasta las 9 de la noche. Pues bueno se fueron a América hace dos años, el barco se hundió y ya no ha habido más noticias de ellos. Yo siempre tengo la esperanza de que alguno se haya salvado.

Era el 6 de marzo de 1915, martes de carnaval (pongo estos detalles para acordarme siempre). Iba yo a Misa y me dice el portero: se ha hundido un barco creo que es en el que iban los Aguirre…

(mañana seguiré)

11 DE OCTUBRE 1917

         Yo no lo creí, pero cuando subí a casa lo dije. Miré en el periódico y ponía que el barco Princesa de Asturias se había hundido y yo sabía que ellos iban en el  Príncipe de Asturias. Papá dijo “es imposible que el barco Princesa y Príncipe saliesen el mismo día y parasen en los mismos sitios”. Miró en otro periódico,  a última hora,  y vio que era El Príncipe de Asturias.

Poco tiempo después vino en el Correo Español que se habían salvado junto con los señores Jaúregui Alzo que eran también de aquí, pero no era verdad.

Entonces todos los amigos -Pintado, Azcona y otros- organizamos  una Misa de Gloria a la que asistieron todos o casi todos los niños de San Sebastián”.

          Esta es  la crónica escrita a los 11 años . Se ha cumplido mi deseo de no olvidar nunca a mis amigos. Ahora pasados los noventa  años puedo añadir más recuerdos:

          -Mi madre convenció al aña de los niños, Benita, para que viajara con ellos. La pobre decía “Voy a estar allí sola, Marcial dice que allí hay gente, pero yo pienso que todos son indios”. Mi madre la animó diciendo “tres años pasan deprisa y le vendrá muy bien todo lo que va a ganar y, sobre todo, no deja sola a la señora -tan joven- con todos los niños”. La madre de los niños se llamaba Segunda y el padre Marcial.

         Con ellos viajaba también una chica joven,  Rosa. Nuestra costurera, Gumersinda, una andaluza  fue la que le animó. a viajar.

         Tanto mi madre como Gurmesinda estaban después desoladas. Pero yo fui la más afectada. Pasé una auténtica depresión infantil, que entonces no se diagnosticaba. Cerraba los ojos al pasar por su piso. Me salvó Mlle. Lucie, una francesa muy joven que me entendía muy bien y me sacaba de paseo. “No se han muerto están en una isla y cualquier día vuelven”. Yo respiraba y ella me distraía con otras cosas.

         Tenemos en casa la fotografía de toda la familia, incluidas Benita y Rosa, que sirvió para el pasaporte del viaje. Poco antes de marchar, vino Manuel a mi casa para dársela a mi madre. A mí me dio una caracola desde la que se oía el mar. Durante toda la vida ha estado sobre mi tocador, aunque muy pocas veces he contado la historia del Titanic de mi infancia.

 

Datos Históricos:

El Príncipe de Asturias se hundió cerca de Argentina el 5 de marzo de 1916. (En el diario está sañalado el día 6 por error)

Recientemente se ha publicado un libro:

Francisco García Novell

“Naufragio”

La Esfera de los libros 2009

http://www.youtube.com/watch?v=W7U8CzZJPmc