Peinados infantiles

retrato-myriam-nic2a6a1-e1498473945334Clásicos retratos de la época; esta vez no fue Willy Koch; no recuerdo ni el fotógrafo ni el momento. Tal vez alguna de mis hermanas pueda añadir algún dato que será bienvenido. Estamos las tres muy repeinadas. Pilarín con su inconfundible flequillo. Yo con los tirabuzones trabajados por el ama Áurea y Myriam con profunda mirada ya preadolescente. En esta sesión de fotos no estuvo mi hermana Malén, se le debió considerar ya mayor.
Se nota la mano materna en la joyita que nos puso a cada una. Siempre se reservaba ella ese toque final.
Peinar a las niñas era un todo un rito, para nosotras bastante insufrible, pero luego nos gustaba vernos compuestas con nuestros rizos.
Los hermanos -en cada familia- se unen en estos recuerdos que  gusta compartir; forman parte de la identidad familiar, de la familia de origen en la nos hicimos personas. ¡Qué importantes son los hermanos!. A pesar de las distancias y diferencias se cuenta con ellos a lo largo de la vida y hay que saber mantener el trato con cada uno y  el rescoldo familiar.

Aquí va una canción popular sobre peinados infantiles:

 

De nuevo Willy Koch: Paloma

.Mi fotografia, de Willy Koch: rubia entonces, gordita entonces, sonriente entonces... y ahora también, gracias a Dios.
Mi fotografia, de Willy Koch: rubia entonces, gordita entonces, sonriente entonces… y ahora también, gracias a Dios.

Paloma Mansfield ha conectado con memorias donostiarras desde California. Ella también guarda unas bellas memorias de esta tierra. Agradezco de corazón sus comentarios que, por ser personales, están llenos de viveza y cercanía.

Le he pedido colaboración y me ha enviado una foto del ya nombrado varias veces en este blog: ¡Willy Koch! El fotógrafo alemán/donostiarra. Hago aquí un enlace que da a conocer algo de esta saga familiar de fotógrafos. En 2010 hubo una exposición en Donosti, ¡lástima no haberlo sabido! Yo hubiera ido a verla.

Paloma residía en Aretxabaleta, Desde allí se acercaba a San Sebastián dónde vivían tíos y primos; de esas estancias  guarda unas vivencias impregnadas de olor y sabor  marino. Cito algunos de sus comentarios:

“¡Qué bonito lo que dices del Cantábrico cantando su rumor! Parece que lo oigo. Y el olorcito a yodo. Algo que me extrañó mucho al llegar a California fue el no percibir ese aroma de mar que cuando ibas por Lasarte ya te impregnaba”.

 Yo recuerdo las sardinas a la parrilla…¡Cómo me gustaría comerlas otra vez! Sí, era una visita obligada aquello de ir al puerto y lo de obligada no es buena expresión… era no querer dejar de hacerla”.

Es bonito compartir y no olvidar lo bueno que trae la vida. Porque el fondo es todo un entramado familiar con su propio olor y sabor, inconfundible. De una forma divertida lo expresa Paloma:

Estoy convencida de que ser feliz de joven es como la joroba de los dromedarios, que sostiene y surte de fortaleza para las “lides” que esperan más tarde en la vida…”

¡Gracias Paloma!

Estamos todos

En casa de mi madre estamos todos. Abundan las fotos en mesas, estanterías, paredes… Todos los lugares son buenos. Nos encontramos unidos en distintos momentos de nuestra vida. Y cuando llega a la familia alguien nuevo, encuentra su sitio.También està muy presente  la gran familia: tíos, primos y, por supuesto, abuelos.

No faltan fotos de infancia, aquellas que hacía mi padre, con su cámara, ahora vintage.

Memorias familiares que dicen mucho. En la familia todos cuentan y cada uno ocupa su lugar donde està muy a gusto.

Empezó mi madre, pero la tradición no se pierde.

Titánic español: hoy, cien años

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Hace tiempo di una entrada en este blog a la historia del hundimiento del vapor “Príncipe de Asturias”. Versión española del famoso Titánic.

Las cifras redondas llevan a rememorar los hechos. Hoy invito a entrar de nuevo en aquellos recuerdos que mi madre conservó siempre, con firme lealtad a su amistad infantil.

Ella fue cronista del suceso. Una primera versión infantil escrita en 1917, cuando  tenía 11 años; y otra segunda versión ya en la recta final de su vida, en la década de los ochenta.  Jamás olvidó los nombres de aquella familia Aguirre/Zuriarraín, que perdió la vida cerca de la costa argentina. En su crónica infantil los nombra uno a uno: “Los niños se llamaban Manuel, Maria Luisa, Asun y Carmenchu, yo los quería muchísimo”. Y añade: “pongo estos detalles para acordarme siempre”.  Se hace realidad, ahora que se cumplen cien años. También dejó constancia de los nombres de los padres:  Marcial y Segunda; y el de las dos empleadas de la casa que viajaron con ellos: Benita y Rosa.

No olvidar los nombres significa recordar siempre a las personas. Por eso hoy, cumplidos cien años, traigo como protagonistas a Marcial, Segunda, Manuel, María Luisa, Asun, Carmenchu, Benita y Rosa. Son los ocho que aparecen en esta fotografía que poco antes de partir dejaron en casa de mi madre y que, envejecida por los años, ella guardó entre sus cosas queridas, junto con una caracola, regalo de Manuel en su despedida.

 

Pilarín, ¡Feliz cumpleaños!

Foto donostiarra cien por cien
Foto donostiarra cien por cien
¡Qué contentas la madre y la hija!
¡Qué contentas la madre y la hija!

Este mes de febrero mi hermana Pilar ha cumplido 75 años y lo hemos celebrado con una entrañable comida familiar en Madrid.

         Ahora le quiero dedicar un capítulo del blog con un álbum de fotos.

         Mi hermana Pilarín es la anterior a mi y las dos formábamos la categoría de “las pequeñas”. Pero ella es grande. Lo he sabido siempre.

No cabe duda: años sesenta. Con mi hermana mayor, Malén
No cabe duda: años sesenta. Con mi hermana mayor, Malén

Aquí va mi álbum, ¡Ojalá la técnica se porte bien¿ porque no es fácil.

 

Siempre ha sido intelectual
Siempre ha sido intelectual

 

 

 

En faceta abuela. Ante el nieto, Rubén, la abuela desaparece
En faceta abuela. Ante el nieto, Rubén, la abuela desaparece

 

 

 

 

 

 

 

 

Homenaje familiar al cumplir los setenta. Santiago, su marido, aplaude
Homenaje familiar al cumplir los setenta. Santiago, su marido, aplaude. De este tronco han venido los hijos: Juan, Amaia, Leticia. Y los nietos: Alicia, Rubén, Javier.

 

 

 

Fantasía en el setenta y cinco cumpleaños: ¡felicidades!
Fantasía en el setenta y cinco cumpleaños: Pilarín está llena de imaginación a la hora de regalar,  de dar algo a los demás. ¡Muchas felicidades!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paseo Nuevo: Tercera foto

Paseo Nuevo3Me la ha mandado mi hermana Myriam; es la tercera foto y están los tres. 

No sabemos quien la hizo, ni que cámara utliizó. La calidad de la foto es muy distinta a las anteriores. Pero no cabe duda de que ese día de agosto quedó inmortalizado, dejando constancia de que había tres protagonistas frente al cantábrico. Myriam se iba a Bolivia y fue un paseo familiar, de despedida. Bien merece incluirlo en las Memorias donostiarras.

En el Paseo Nuevo: dos fotos

 

Paseo Nuevo1

Hoy traigo un par de fotos, fechadas en agosto del año 62. Mi madre y mi hermana Myriam en el Paseo Nuevo. Es verano y el mar presenta su perfil sereno. Pero quien vive en Donosti sabe de sus broncas de otoño e invierno. Las olas encrespadas adquieren altura de varios metros. Hay momentos en que los donostiarras juegan a mojarse y a correr al compás de las olas, Pero en otros, es mejor no jugar… El mar embravecido se lleva todo lo que encuentra a su paso. Viene después la reconstrucción y al llegar el verano es de nuevo zona de paseos inolvidables.

Me gustan las dos fotos. Mi hermana Myriam estaba a punto de emprender una aventura americana en tierras de Bolivia donde trabajó unos años. Mi madre, en la plenitud de madurez. Las miradas parecen entrever un algo de misterio frente a la vida. El mar, un marco grandioso. Esbelta siempre la torre de Igueldo en su vigilia permanente. 

Mi padre no aparece porque es el autor de las fotos. Un entreverado de colores difusos en dos negativos rescatados del tiempo. Así han aparecido en un viejo sobre de material fotográfico. Es una proeza el revelado actual de estas fotos que merecen tanto la pena.

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