Torres de Arbide

Postal antigua,con letra de mi madre está indicado su emplazamiento en Fueros.
Postal antigua, con letra de mi madre está indicado su emplazamiento en Fueros.

Fueron nuestras vecinas más próximas durante mi infancia. Desde el mirador del cuarto de mis padres, a la izquierda, se levantaban dando un irreal aire de ensueño, Sus siluetas nos resultaban familiares.

Mi madre las vio toda su vida porque de niña vivió también muy próxima a ellas, en la calle Echaide.

Las torres de Arbide resistieron los intereses inmobiliarios y no fueron demolidas, cuando los herederos de la propietaria -Rosa Zubeldía- las pusieron en venta. Actualmente están en el Parque de Miramón. Doy mi enhorabuena a la iniciativa de la Caja de Ahorros Municipal (¡felices Cajas de Ahorros que tan bien empleaban nuestro dinero!), idea que fue costosa. Al verlas por primera vez en su nuevo emplazamiento me pareció que habían perdido parte de su magia, cuando emergían en la esquina de un paseo de la ciudad con su misterioso estilo modernista.

Navegando por internet encontré hace relativamente poco un foro en el que se debatía sobre su ubicación anterior a la actual. Yo podía dar testimonio de haber sido vecina durante toda mi infancia y me parecía mentira que en un tiempo relativamente breve se hubiera perdido su memoria. En internet he encontrado un vídeo donde de forma concisa se cuenta la historia y se ven los dos emplazamientos de las Torres, construidas a principios del siglo XX por Sagnier, arquitecto catalán.

Las torres de Arbide, en su primer emplazamiento, contribuyeron al paisaje tan singular del Paseo de los Fueros, que influyó en mi fantasía. Era un marco de posibles novelas belle èpoque y que, sin embargo, cobraba vida con los juegos de los niños, las idas y venidas a la Estación del Norte, los puestos de castañeras y los carritos de helados.

Vídeo

De nuevo Willy Koch: Paloma

.Mi fotografia, de Willy Koch: rubia entonces, gordita entonces, sonriente entonces... y ahora también, gracias a Dios.
Mi fotografia, de Willy Koch: rubia entonces, gordita entonces, sonriente entonces… y ahora también, gracias a Dios.

Paloma Mansfield ha conectado con memorias donostiarras desde California. Ella también guarda unas bellas memorias de esta tierra. Agradezco de corazón sus comentarios que, por ser personales, están llenos de viveza y cercanía.

Le he pedido colaboración y me ha enviado una foto del ya nombrado varias veces en este blog: ¡Willy Koch! El fotógrafo alemán/donostiarra. Hago aquí un enlace que da a conocer algo de esta saga familiar de fotógrafos. En 2010 hubo una exposición en Donosti, ¡lástima no haberlo sabido! Yo hubiera ido a verla.

Paloma residía en Aretxabaleta, Desde allí se acercaba a San Sebastián dónde vivían tíos y primos; de esas estancias  guarda unas vivencias impregnadas de olor y sabor  marino. Cito algunos de sus comentarios:

“¡Qué bonito lo que dices del Cantábrico cantando su rumor! Parece que lo oigo. Y el olorcito a yodo. Algo que me extrañó mucho al llegar a California fue el no percibir ese aroma de mar que cuando ibas por Lasarte ya te impregnaba”.

 Yo recuerdo las sardinas a la parrilla…¡Cómo me gustaría comerlas otra vez! Sí, era una visita obligada aquello de ir al puerto y lo de obligada no es buena expresión… era no querer dejar de hacerla”.

Es bonito compartir y no olvidar lo bueno que trae la vida. Porque el fondo es todo un entramado familiar con su propio olor y sabor, inconfundible. De una forma divertida lo expresa Paloma:

Estoy convencida de que ser feliz de joven es como la joroba de los dromedarios, que sostiene y surte de fortaleza para las “lides” que esperan más tarde en la vida…”

¡Gracias Paloma!

San Sebastián, yo te llevo en el alma

Es una canción compuesta por Pedro Ugalde.IMG-20140614-WA0004

Yo la oí en mi infancia en la voz de Ana María González, famosa cantante mejicana de aquella época. Su interpretación del chotis “Madrid” -de Agustín Lara- le valió que popularmente se  le diera el título de “Marquesa de Lavapiés”.

Sin embargo, -leo un texto que presenta sus canciones-:  “a pesar de la popular pieza dedicada a la capital, fue en el Club Naútico de San Sebastián donde la cantante cosechó sus mayores éxitos, para agradecer la cálida acogida, le cantó a la ciudad vasca, a ritmo de bolero, la pieza de Pedro Ugalde “San Sebastián” ( Antonio Subirana)

He encontrado un enlace en el que se oye la voz de Ana María González cantando  su famosa interpretación de “San Sebastián, yo te llevo en el alma” Y aquí va para todos los que amamos nuestra bella ciudad. Esta canción gustaba mucho a mi madre, así ¡que a su memoria donostiarra va!

Y un vídeo dedicado al autor:

Titánic español: hoy, cien años

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Hace tiempo di una entrada en este blog a la historia del hundimiento del vapor “Príncipe de Asturias”. Versión española del famoso Titánic.

Las cifras redondas llevan a rememorar los hechos. Hoy invito a entrar de nuevo en aquellos recuerdos que mi madre conservó siempre, con firme lealtad a su amistad infantil.

Ella fue cronista del suceso. Una primera versión infantil escrita en 1917, cuando  tenía 11 años; y otra segunda versión ya en la recta final de su vida, en la década de los ochenta.  Jamás olvidó los nombres de aquella familia Aguirre/Zuriarraín, que perdió la vida cerca de la costa argentina. En su crónica infantil los nombra uno a uno: “Los niños se llamaban Manuel, Maria Luisa, Asun y Carmenchu, yo los quería muchísimo”. Y añade: “pongo estos detalles para acordarme siempre”.  Se hace realidad, ahora que se cumplen cien años. También dejó constancia de los nombres de los padres:  Marcial y Segunda; y el de las dos empleadas de la casa que viajaron con ellos: Benita y Rosa.

No olvidar los nombres significa recordar siempre a las personas. Por eso hoy, cumplidos cien años, traigo como protagonistas a Marcial, Segunda, Manuel, María Luisa, Asun, Carmenchu, Benita y Rosa. Son los ocho que aparecen en esta fotografía que poco antes de partir dejaron en casa de mi madre y que, envejecida por los años, ella guardó entre sus cosas queridas, junto con una caracola, regalo de Manuel en su despedida.

 

TXIKITO DE ARTADI: las manos de un pelotari.

Vista parcial de Zumaia con San Miguel de Artadi delante desde el monte Indamendi.
Fotografía: Vista parcial de Zumaia con San Miguel de Artadi delante desde el monte Indamendi.

Mi hermana Myriam me anima a ver un partido de pelota vasca. Lo transmiten los sabados por la tarde en TV.   Me sorprende ver que hay muchos y muy buenos seguidores, de este deporte que formó parte de mi infancia y por eso lo traigo a las memorias donostiarras.

En mi casa trabajaba Matilde Echave, toda una señora, por su porte, por su trabajo, por su saber estar, por contribuir de forma decisiva a la armonía familiar.

Matilde era natural de Zumaya, donde se encuentra San Miguel de Artadi, un preciosísimo rincón guipuzcoano, en el que estaba su caserío, y donde se criaron y vivieron toda una saga de auténticos pelotaris, con el apellido Echave.

Así dice una enciclopedia vasca acerca de esta familia que sin darse importancia llevaron por el mundo el nombre de su tierra , multiplicando el apellido Echave por todos los frontones del mundo:

“Célebre dinastía pelotística. Los “Echaves” proceden de un barrio de Zumaya denominado San Miguel de Artadi, donde nacieron los hermanos Romualdo, Bibiano, Francisco, Estanislao y Carmelo, más una hermana. De estos cinco varones, tres se dedicaron al juego de la pelota a mano, que se llamaron: Francisco, “Echave I”. Estanislao, “Echave II”. Carmelo, “Echave III”. De la hermana de los citados son hijos: Juan Arteche, “Echave IV”, y Romualdo Arteche, “Arteche I”. José Echave, “Echave V”, es hijo de Bibiano. Romualdo Echave, “Echave VI” es hijo de Estanislao. Luis Echave, “Echave VII”, es hijo de Francisco. Estanislao Echave, “Echave VIII”, es hijo de Francisco. Bibiano Echave, “Echave IX”, es hijo de Estanislao. Estanislao Echave, “Txiquito de Artadi”, es hijo de Romualdo”.

Los pelotaris Mendieta y Chiquito de Artadi (Estanislao Echave) en el frontón Astelena de Eibar. Año 1948
Foto: Los pelotaris Mendieta y Chiquito de Artadi (Estanislao Echave) en el frontón Astelena de Eibar. Año 1948

Yo conocí, sobre todo, a este último de la saga, Txiquito de Artadi, hermano de Matilde.  Pero Estanis no era chiquito. Era un muchacho bien plantado, que jugaba de forma noble, sin grandes alardes competitivos, aunque ponía fuerza   y  conseguía ganar. Estanis era el orgullo y la debilidad de su hermana, que con su habitual concisión nos anunciaba: “viene Estanis”. A mí me encantaba verle, orgullosa también de tener un campeón en casa. Invariablemente le decía: “Estanis, enséñame manos”, porque si ellos hablaban así, yo también me unía a ese decir tan vasco. Las manos de Estanis para mí eran como un mapa mundi y me llenaban de asombro, ¡cómo podían ser tan grandes!. Así eran aquellos muchachos,  vascos de pura cepa, con un corazón más grande que sus manos luchadoras.

Memorias de todos

A través del blog voy conectando con personas muy queridas, entre ellas la familia Bianchi, amigos desde nuestra primerísima infancia.

Y me llegan los comentarios de Paloma Mansfiled, ¡¡estoy muy, muy agradecida!!

Hoy vuelvo a tener un mensaje de Juan Carlos Alessandretti desde la Pampa Argentina.

Me manda esta foto, entrañable recuerdo familiar de 1926. Yo diría que es un niño intemporal, de ayer y de hoy, con abrigo y los pelos revueltos, disfrutando de la brisa del mar.

Hola Maite Este niño es el hermano de mi madre, mi querido tío Pepe. Imagino ya habrás ubicado el lugar. Es en la bajada a la playa de La Concha en Alderdi-eder, al lado de esa preciosa farola "victoriana", con una docena de luminarias. Cordiales saludos / Juan Carlos     ©
Hola Maite
Este niño es el hermano de mi madre, mi querido tío Pepe. Imagino ya habrás ubicado el lugar.
Es en la bajada a la playa de La Concha en Alderdi-eder, al lado de esa preciosa farola “victoriana”, con una docena de luminarias.
Cordiales saludos / Juan Carlos
©

Foto en la Concha donostiarra

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Los textos llevan tiempo y las fotos hablan solas. Este mes de febrero, corto en días y largo en acontecimientos, me lleva a utilizar una foto elocuente.

Añas y niños a orillas de la Concha en el mes de junio de 1943, a la vuelta de la playa. Yo estoy entre mis hermanas Malén y Myriam, ¿dónde estaba Pilarín?. Los otros niños son de la familia Bianchi Eugui.

Y las amas Aúrea y Pepita, con una dignidad y presencia que enriquecía nuestras pequeñas vidas.