Cantábrico

Si hace tiempo que no lo ves, te brindo la oportunidad. Y me la brindo a mí misma.

20140604_122152
El Faro de Igueldo, mar en calma

El Cantábrico cautiva en sus múltiples formas: los días apacibles en los que refleja un azul auténtico marino. Los días claros y oscuros: los grises plomizos. Pero su identidad se manifiesta plenamente cuando ruge y se encabrita. Sucede cada año, y siempre asombra. El mar se presta al juego imprudente y divertido de quien va a correr las olas.

El Paseo Nuevo  sufre el desgarro y hay que reforzar sus recias piedras años tras año. Lleva bien su nombre: es Nuevo porque resurge, porque del mar renace, singular, único, desafiando las décadas del tiempo.

Un enlace de vídeo para que lo disfrutes:

 

 

 

El Puerto de San Sebastián

Mi paseo por el Puerto, verano 2015
Mi paseo por el Puerto, verano 2015

El Puerto de San Sebastián es “txikito”. Se considera Puerto Deportivo, y es cierto, pero yo lo califico como un rincón entrañable, lleno de sabor y, sobre todo, de olor… ¿quién lo define? Me resulta difícil. El paseo por el Puerto es único.

         Si voy a la ciudad, vuelvo al Puerto. Hay un rescoldo de viejas historias marinas, pescadores avezados, jóvenes que se hacen a la mar por deporte o pesca… En los años de mi infancia el paseo iba acompañado de la degustación de un cangrejo o un cucurucho de quisquillas, todo a precio asequible para la edad y la época.

        

¡Qué sardinitas1
¡Qué sardinitas!

Actualmente hay restaurantes a la altura de los tiempos. Y también a la altura están los precios. Pero se paga el lugar, el aroma inconfundible, mezcla de mar, salitre y el residuo de las pequeñas embarcaciones.

         San Sebastián tiene un Puerto “capricho” porque el Puerto comercial está en Pasajes. Mejor dicho en los tres Pasajes: San Pedro, San Juan y Pasajes Ancho.

         Los pescadores profesionales han visto derivar su negocio hacia fines turísticos y deportivos. Transformación de los tiempos que corren, pero quedan páginas de historias protagonizadas por hombres y mujeres que han vivido del mar porque el mar era su vida.

Y un buen arroz, con sidra. ¡Así se come en el Puerto!.
Y un buen arroz, con sidra. ¡Así se come en el Puerto!.

En el Paseo Nuevo: dos fotos

 

Paseo Nuevo1

Hoy traigo un par de fotos, fechadas en agosto del año 62. Mi madre y mi hermana Myriam en el Paseo Nuevo. Es verano y el mar presenta su perfil sereno. Pero quien vive en Donosti sabe de sus broncas de otoño e invierno. Las olas encrespadas adquieren altura de varios metros. Hay momentos en que los donostiarras juegan a mojarse y a correr al compás de las olas, Pero en otros, es mejor no jugar… El mar embravecido se lleva todo lo que encuentra a su paso. Viene después la reconstrucción y al llegar el verano es de nuevo zona de paseos inolvidables.

Me gustan las dos fotos. Mi hermana Myriam estaba a punto de emprender una aventura americana en tierras de Bolivia donde trabajó unos años. Mi madre, en la plenitud de madurez. Las miradas parecen entrever un algo de misterio frente a la vida. El mar, un marco grandioso. Esbelta siempre la torre de Igueldo en su vigilia permanente. 

Mi padre no aparece porque es el autor de las fotos. Un entreverado de colores difusos en dos negativos rescatados del tiempo. Así han aparecido en un viejo sobre de material fotográfico. Es una proeza el revelado actual de estas fotos que merecen tanto la pena.

PaseoNuevo2