La canción más bonita del mundo

Las dos entradas anteriores han sido verdaderamente tristes, y más porque son reales. Esta de hoy va a ser verdaderamente alegre porque también la alegría  es real. ¡Fuerza de la autenticidad!

Vamos a oír las voces de un grupo joven donostiarra, que construye memoria de futuro. Cantan “La Playa”, por eso aparece la foto de La Concha, playa que les vio nacer.

La playa, ese horizonte inmenso, regalo de Dios porque ni mente ni mano humana saben construirlo. Pero sí podemos aspirar a “escribir la canción más bonita del mundo” para regalo de quien amamos en la vida  y  “capturar nuestra historia tan solo un segundo” porque los días son cortos para contemplar tanta  belleza que nos rodea.

 

Negra memoria

 

Foto de Willy Uribe, lugar donde ETA mató

Eta anuncia su despedida para el 8 de abril. Sorprendente que ellos mismos pongan fecha y lugar; Francia.

No es noticia para echar campanas al vuelo. Eta se retira con todo su mal hecho, prolongado en tiempo y espacio. Han sido muchos años y muchos escenarios de muerte.

Eta tiene el triste haber de cada muerte, de cada extorsión de una forma u otra. Y ha destrozado el país vasco. Eta ha sembrado una triste y negra memoria. No hacen falta estadísticas porque son frías. Basta la punzada de cada una de las muertes. Memoria imborrable de una página indeseable -en el justo sentido de la palabra- no solo para el país vasco, sino para la humanidad porque la existencia de Eta ha sido perversa.

Con su estilo sombrío -es autor de novela negra- Willy Uribe ha creado un blog con fotos recogidas en los lugares donde ETA mató, en el mismo día y hora del aniversario de la muerte.

https://allidonde.wordpress.com/

No comparto todas sus ideas, pero ha realizado un gran trabajo para que la realidad de los  hechos llegue a los más jóvenes.  El verdadero fin de ETA está en las palabras cristianas de la Sagrada Escritura: “No quiero la muerte del malvado, -dice el Señor- sino que cambie de conducta y viva.”  Hace falta un cambio radical, gentes libres de toda culpa, gestores de paz.