Desde Argentina: Plaza de Guipúzcoa

El templete, que sale en el vídeo
El templete, que sale en el vídeo

Juan Carlos Alessandretti, ya conocido en este blog,  desde Argentina, envía una historia documentada de la Plaza de Guipúzcoa.

La noticia es nueva e interesante, así que de nuevo vamos a dedicar un espacio a la “La Plaza de Guipúzcoa”, chikita y hermosa, propia de San Sebastián.

Empiezo por el mensaje de Juan Carlos:

“Maite, le envió éste video, acerca de los cañóncitos donados por el Sr Otamendi que están en la plaza de Guipúzcoa.
Esa plaza, cuando la conocí de niño, me fascinaba.
Saludos.
Juan Carlos Alessandretti”

Tiene razón la Plaza de Guipúzcoa sigue fascinando.

Ahora incluyo el link del vídeo. “El cañoncito de la Plaza de Guipúzcoa”

https://www.youtube.com/watch?v=hFAi1rhVJuU&sns=em

Estanque: patos y cisnes
Estanque: patos y cisnes

El Buen Pastor

buen-pastorFoto http://www.euskoguide.com

Es la Catedral de San Sebastián desde 1953. Anteriormente era sólo Parroquia y allí bautizaron a mi madre, el 12 de abril de 1906. Hoy es el aniversario.

Allí también hemos sido bautizadas tres hermanas: Myriam, Pilar y yo misma.

Mi hermana Malén celebró aquí la bonita ceremonia de su boda con Carlos Monteagudo el 25 de febrero de 1963. Un día muy alegre para toda la familia.

El Buen Pastor se construyó a finales del siglo XIX y es de estilo neogótico. Los donostiarras sabemos que no es una gran Catedral, pero en la ciudad es un referente y tiene un bonito entorno, con estilo muy propio, bordeado de pequeños y cuidados jardines. Muy cercano está el antiguo Mercado de San Martín, hoy modernizado ante los retos del siglo XXI y que conserva algunos elementos del antiguo edificio, también decimonónico.

Recuerdo un detalle que calificaría de entrañable. Bajando del Buen Pastor, a mano derecha, existían unos aseos, perfectamente cuidados, siempre limpísimos, atendidos por una amable señora que, vestida de blanco,  realizaba el trabajo con auténtico señorío.  Allí se podía entrar y a los niños nos encantaba; era como una visita de rigor… ¡De esta forma nos trataba el Ayuntamiento! que ofrecía este servicio en muchos puntos de la ciudad. Ahora  vivimos con un alto nivel, en la sociedad del bienestar, pero este servicio tan humanitario no existe, ¡habría que crear unos cuantos puestos de trabajo!

Y volviendo a nuestra Catedral, al Buen Pastor, aquí va la imagen  titular que contempla tantos bautizos y bodas.  La publico con gusto porque es difícil de encontrar..

 Añado el comentario que me ha hecho mi hermana Malén a esta entrada del blog porque aporta un recuerdo que merece la pena:

“Me gusta mucho este recuerdo a nuestra parroquia. Mi boda fue preciosa y a pesar de vivir en Madrid no dudamos de casarnos en el Buen Pastor. Tengo un recuerdo precioso, al bajarnos del coche mi padre y yo, lo primero que vimos fue a Miguel, el barrendero que conocíamos desde niñas, que había ido a barrer la alfombra,  fue su regalo, me acerqué a darle un beso muy emocionada”.

Buen Pastor, titular de la Catedral de san Sebastián.
Buen Pastor, titular de la Catedral de San Sebastián.

Homenaje a Fleming

Leo en el número 184 de la revista Nuestro Tiempo, editada por la Universidad de Navarra un reportaje sobre “La ciencia conquista el futuro” que arranca con el recuerdo de Fleming: “El Doctor Fleming trabajaba sin descanso en el hospital Saint Mary de Londres cuando observó una masa verde azulada en la placa que estudiaba. Estupefacto comprobó cómo aquel hongo, el “penicillium notatum”, impedía la proliferación de los estafilococos a su alrededor, sin saberlo, había descubierto la penicilina. Desde entonces, su hallazgo ha evitado millones de muertes, al igual que el desarrollo de las vacunas o el descubrimiento del ADN. Hoy la Ciencia prosigue el mismo sendero, pero ¿qué otros hitos nos deparará el siglo XXI?”.

Francisco Javier Novo y Laura Juampérez, autores, del reportaje contestan al interesante interrogante.

A mí me sirve de pórtico para dar entrada al homenaje que San Sebastián ha dedicado al genial Fleming. A la altura de las circunstancias se le han dedicado el mejor lugar y lo han labrado las mejores manos.

Dejo testimonio gráfico de la estela, esculpida por Chillida, colocada en uno de los mejores enclaves de la bahía. Pequeña rotonda que invita a la contemplación y al recuerdo agradecido. Fleming, grande en su trabajo, San Sebastián, generoso en el recuerdo.

Mi madre conservó siempre un recuerdo muy personal e intransferible de este descubrimiento. Lo cuento con las mismas palabras con que me lo contó a mí, recordando a mi hermana mayor, Ana Mari, que murió el 3 de mayo de 1944:

“… mi hija, en la última fase de su enfermedad se contaba que venía un descubrimiento que curaba el reúma articular. Venía de Norteamérica y se le daba a una niña de Madrid que se llamaba Amparito Peinado. Y que era tan sumamente importante y tan caro, que aparte de lo que le ponían, extraían de la orina para poder reutilizarlo”. El primer ensayo en España fue con esta niña y un ingeniero coruñés, pero en ninguno de los dos casos dio resultado. Era marzo de 1944. En agosto de ese mismo años se logró el primer éxito español. La penicilina salvó la vida del gran médico Carlos Jiménez Díaz, que contrajo una fuerte infección. Le llegó, por gestión de sus discípulos a través del famoso “Chicote” de la Gran Vía madrileña.

Jamás olvidó mi madre esa noticia que en su momento dio un rayo de esperanza. Ni el nombre de la niña agraciada que iba a recibir el tratamiento.

Fue una gran admiradora de Fleming, aunque a ella no le llegara a tiempo. Y seguro que le hubiera gustado ver el homenaje que San Sebastián al cabo de los años le ha rendido.

 

Primer centenario 1813-1913

 

Antiguo monumento del centenario

La ciudad de San Sebastián quedó marcada por el gran incendio del año 1813. Fue el día 31 de agosto y por eso hay una calle con ese nombre. Lo que parecía una gran liberación del dominio francés en plena guerra de la Independencia, se convirtió en masacre para la ciudad. Los ingleses, nuestros aliados, se volvieron contra la ciudad de forma impensable. Después de sembrar el terror en la población civil, un gran incendio destruyó la ciudad.

 ¿Motivos?, como siempre los despropósitos de una guerra. Se ha interpretado de distintas formas, pero nadie puede razonar la terrible sinrazón. Se ha dicho que no convenía a los ingleses la vecindad marítima de los vascos… Es muy difícil interpretar la historia y saber qué intereses guían las acciones humanas en momentos de tanta inestabilidad y sufrimiento.

 Sin embargo, aquella tragedia consolidó el sentimiento ciudadano. En Zubieta, localidad muy cercana, se reunieron vecinos de la ciudad, que andaban desparramados por pueblos guipuzcoanos, y acordaron la reconstrucción de San Sebastián. Por eso hay también una calle Zubieta.

 Si cuento estos acontecimientos es porque en mi infancia se vivió muy festivamente el “Centenario del incendio”, ya con la ciudad reconstruida al cien por cien.

 Rememorando el pacto de Zubieta en Alderdi-eder se levantó un monumento. Lo recuerdo: era muy alto y culminaba en un pájaro con alas desplegadas. Aparecía la figura de la Reina Cristina. A mí -con mis siete años- me pareció preciosísimo, como de cuento; no me cansaba de verlo. Pero los donostiarras somos celosos y muy críticos con todo lo que concierne a la ciudad. El monumento no gustó. Las críticas arrecieron hasta que desapareció. Se aprovecharon algunas figuras como la de la Reina Cristina que culmina la Plaza del Centenario. Allí fue donde quedó memoria del resurgir moderno de la ciudad.

En este siglo XXI vamos los donostiarras hacia el segundo Centenario, conmemoración que nos recordará aquel histórico momento. 

 

Plaza del centenario: Reina Cristina